“Modelo de entrenamiento aplicado para el desarrollo de capacidades reales de respuesta”


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Nuestro Centro


El CENPROCIV–CLEA, se presenta como una iniciativa estratégica concebida para transformar la formación en protección civil en México

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Razónes


El Centro se concibe como un entorno de formación aplicada donde el conocimiento se articula con la práctica, la simulación con la toma de decisiones y la teoría con la intervención.

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Propósito central y visión institucional

El Centro de Entrenamiento tiene como propósito desarrollar un modelo integral de formación que articule capacitación práctica, simulación realista y certificación profesional, orientado a fortalecer la capacidad de respuesta ante emergencias en los sectores público, privado y académico.


 

 

El espacio como laboratorio vivo de formación

Pensar el complejo de Tres Centurias no solo como un espacio físico disponible, sino como un organismo histórico cargado de función, nos obliga a cambiar la mirada pedagógica.

El entorno metálico tiene una característica profundamente formativa: obliga al cuerpo a entender el riesgo. El sonido, la temperatura, la dureza de los materiales, la escala de las estructuras, todo genera una percepción distinta del peligro y de la operación. Este tipo de entorno permite desarrollar ejercicios donde el participante no solo aprende protocolos, sino que desarrolla criterio situacional.

Aquí el proyecto deja de ser un simulacro y se convierte en un ejercicio de gestión de continuidad operativa. Equipos de trabajo pueden ser responsables de mantener una operación ficticia —por ejemplo, un centro logístico o una estación de transferencia— enfrentando interrupciones progresivas.




Sistema de simulación inmersiva

El Sistema de Simulación Inmersiva del CENPROCIV constituye el componente tecnológico que amplía, articula y potencia el modelo formativo vivencial del centro.

El entorno metálico tiene una característica profundamente formativa: obliga al cuerpo a entender el riesgo. El sonido, la temperatura, la dureza de los materiales, la escala de las estructuras, todo genera una percepción distinta del peligro y de la operación. Este tipo de entorno permite desarrollar ejercicios donde el participante no solo aprende protocolos, sino que desarrolla criterio situacional.

Aquí el proyecto deja de ser un simulacro y se convierte en un ejercicio de gestión de continuidad operativa. Equipos de trabajo pueden ser responsables de mantener una operación ficticia —por ejemplo, un centro logístico o una estación de transferencia— enfrentando interrupciones progresivas.